Irene Álvarez Rodriguez
Algunas veces me ha parecido que la filosofía occidental o los pensamientos que se elaboran únicamente en el ámbito discursivo no establecen relaciones con situaciones más concretas, vivenciales. Ésta situación aunada a otra impresión mía –quizá errada— y que se refiere a la común falta de delimitación contextual en ciertas aseveraciones—las cuales frecuentemente parten de una concepción de “lo humano” o “del hombre” construida a partir de abstracciones alienantes y eurocentristas— me ha conducido a proponer un diálogo con la antropología; disciplina conformada para comprender lo distinto, lo singular. Estudios sobre la alteridad en donde es precisamente la diferencia lo que se analiza –sin obviar el hecho de que es una perspectiva que parte desde occidente y que nace del afán de dominar e imponer—.
He leído y he estado en contacto con antropólogos sociales que han revisado situaciones ocurridas en Chiapas, en donde indígenas chamulas han asesinado a turistas europeos –habitualmente denominados “alemanes”— que se configuran como demonios o seres sobrenaturales a partir de sus extraños rasgos físicos. Me concentraré en particular en un caso narrado por Fernández (Fernández, 2002), en donde un pintor alemán es asesinado al internarse en una excursión en las montañas chiapanecas –o más bien chamulas— que tenía por motivo observar pájaros. Su altura, tono de ojos y piel son el motivo de su propia muerte.
Este caso me parece interesante de ser comparado con la propuesta de Eduardo Nicol en La idea del hombre (Nicol, 2003), en donde en mi opinión no hay una profundización adecuada respecto al reconocimiento que los hombres hacemos los unos de los otros y que nos permite configurarnos como una “comunidad humana”. Pensar en este reconocimiento me remite necesariamente, a la corporalidad. Es decir, no me parece posible encontrar semejante a un objeto o ser que no reúna ciertas características que yo considero son paralelas a las mías. Edifico una abstracción –o una serie de particularidades— y encuentro a otro cercano en relación a ese modelo. Considero que en gran medida, “lo humano” son una serie de constantes materiales –caminar erguidos, tonalidades epidérmicas posibles, pelo en ciertas áreas, etcétera— sin embargo; me parece que es un peligro darlas por supuestas y no reflexionar en torno a ellas.
La trágica muerte del hombre (¿o demonio?) en las profundidades de los territorios chamulas me parece una invitación a pensar en los distintos significados de lo aparentemente obvio. Los significados que se desprenden de una parte de nuestro ser sobre la cual no tenemos mayor dominio (nuestra imagen o proyección) pueden estar en oposición directa con la idea genérica que nos engloba como especie a partir de ciertas características específicas. Con esta investigación pretendo reflexionar en torno a la existencia de “lo humano” –y también sobre si usar ese término es adecuado—, además de pensar en las implicaciones que se derivan de asumirnos iguales, comunes y reconocibles.
Índice tentativo
1. Introducción
2. Maria Elena Fernández y su relato de la muerte de un alemán: los chamulas y sus motivaciones para asesinar a aquél que creyeron demonio.
3. La discontinuidad del cuerpo: la falta de autoconciencia y control sobre el propio cuerpo. El extranjero como vulnerable a partir de no saberse distinto.
4. Eduardo Nicol y la comunidad humana: ¿Qué es lo que nos hace humanos? El reconocimiento como seres comunes en La idea del hombre (Nicol, 2003l )
5. Pluralidades: El peso de lo cultural en el reconocimiento físico. Pensamientos sobre la construcción del otro, del cercano y de lo ajeno.
Bibliografía
Nicol, Eduardo, La idea del hombre, FCE, México 2003
Jacorzynski, Witold (coord.). Estudios sobre la violencia. Teoría y práctica. México, CIESAS-Editorial Porrúa, 2002.
Fernández Galán, María Elena, “Muerte de un alemán” en Jacorzynski, Witold (coord.). Estudios sobre la violencia. Teoría y práctica. México, CIESAS-Editorial Porrúa, 2002.
Algunas veces me ha parecido que la filosofía occidental o los pensamientos que se elaboran únicamente en el ámbito discursivo no establecen relaciones con situaciones más concretas, vivenciales. Ésta situación aunada a otra impresión mía –quizá errada— y que se refiere a la común falta de delimitación contextual en ciertas aseveraciones—las cuales frecuentemente parten de una concepción de “lo humano” o “del hombre” construida a partir de abstracciones alienantes y eurocentristas— me ha conducido a proponer un diálogo con la antropología; disciplina conformada para comprender lo distinto, lo singular. Estudios sobre la alteridad en donde es precisamente la diferencia lo que se analiza –sin obviar el hecho de que es una perspectiva que parte desde occidente y que nace del afán de dominar e imponer—.
He leído y he estado en contacto con antropólogos sociales que han revisado situaciones ocurridas en Chiapas, en donde indígenas chamulas han asesinado a turistas europeos –habitualmente denominados “alemanes”— que se configuran como demonios o seres sobrenaturales a partir de sus extraños rasgos físicos. Me concentraré en particular en un caso narrado por Fernández (Fernández, 2002), en donde un pintor alemán es asesinado al internarse en una excursión en las montañas chiapanecas –o más bien chamulas— que tenía por motivo observar pájaros. Su altura, tono de ojos y piel son el motivo de su propia muerte.
Este caso me parece interesante de ser comparado con la propuesta de Eduardo Nicol en La idea del hombre (Nicol, 2003), en donde en mi opinión no hay una profundización adecuada respecto al reconocimiento que los hombres hacemos los unos de los otros y que nos permite configurarnos como una “comunidad humana”. Pensar en este reconocimiento me remite necesariamente, a la corporalidad. Es decir, no me parece posible encontrar semejante a un objeto o ser que no reúna ciertas características que yo considero son paralelas a las mías. Edifico una abstracción –o una serie de particularidades— y encuentro a otro cercano en relación a ese modelo. Considero que en gran medida, “lo humano” son una serie de constantes materiales –caminar erguidos, tonalidades epidérmicas posibles, pelo en ciertas áreas, etcétera— sin embargo; me parece que es un peligro darlas por supuestas y no reflexionar en torno a ellas.
La trágica muerte del hombre (¿o demonio?) en las profundidades de los territorios chamulas me parece una invitación a pensar en los distintos significados de lo aparentemente obvio. Los significados que se desprenden de una parte de nuestro ser sobre la cual no tenemos mayor dominio (nuestra imagen o proyección) pueden estar en oposición directa con la idea genérica que nos engloba como especie a partir de ciertas características específicas. Con esta investigación pretendo reflexionar en torno a la existencia de “lo humano” –y también sobre si usar ese término es adecuado—, además de pensar en las implicaciones que se derivan de asumirnos iguales, comunes y reconocibles.
Índice tentativo
1. Introducción
2. Maria Elena Fernández y su relato de la muerte de un alemán: los chamulas y sus motivaciones para asesinar a aquél que creyeron demonio.
3. La discontinuidad del cuerpo: la falta de autoconciencia y control sobre el propio cuerpo. El extranjero como vulnerable a partir de no saberse distinto.
4. Eduardo Nicol y la comunidad humana: ¿Qué es lo que nos hace humanos? El reconocimiento como seres comunes en La idea del hombre (Nicol, 2003l )
5. Pluralidades: El peso de lo cultural en el reconocimiento físico. Pensamientos sobre la construcción del otro, del cercano y de lo ajeno.
Bibliografía
Nicol, Eduardo, La idea del hombre, FCE, México 2003
Jacorzynski, Witold (coord.). Estudios sobre la violencia. Teoría y práctica. México, CIESAS-Editorial Porrúa, 2002.
Fernández Galán, María Elena, “Muerte de un alemán” en Jacorzynski, Witold (coord.). Estudios sobre la violencia. Teoría y práctica. México, CIESAS-Editorial Porrúa, 2002.
1 comentario:
Está bien, pero quizá la propuesta necesita desarollarse para ser más clara. Me parece que la idea de lo "occidental" la usas pero no veo aún que tan delimitada está.
Ahora, ¿el problema tendría que ver con ciertos modelos "occidentales" en torno a la corporeidad de lo "humano", en tanto imagen construida? ¿Estarías haciéndo una crítica a una postura filosófica que reduce lo humano a pura imagen o estarías, por otro lado, defendiendo que son justamente los rasgos físicos los que dan pauta a la configuración del otro?
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