domingo, 11 de noviembre de 2007

Planteamiento

La idea de humanismo en Sartre

En El existencialismo es un humanismo Sartre se propone demostrar que su concepción de humanismo permite superar las críticas de las que había venido siendo objeto. En primer lugar está la tendencia predominante de la época – encabezada por Heidegger – a renunciar la idea de “hombre” para considerar a este en “pastor del ser”. En la filosofía marxista, el existencialismo era criticado por hacer concepciones abstractas con respecto al hombre, que contrastaba con el supuesto “hombre concreto” o proletario que presumía de ser un humanismo real. Sartre no da importancia a la crítica hecha por el cristianismo, ya que la encuentra absurda su fundamento en el dolor impuesto por un dios.
Efectivamente, a diferencia del marxismo, no se trata de un humanismo de la persona en tanto que “cosa”, sino de la persona en tanto que relación. La relación que el sujeto establece con los demás prevalece sobre su individualidad. El humanismo sartriano concibe siempre al hombre “haciéndose”, en construcción, en el “revasamiento” [«dépassement»] y no como objeto de una supuesta religión humanista que substituya a la cristiana. Precisamente por eso, Sartre defenderá que sólo el existencialismo dignifica al hombre: porque no le convierte ni en cosa ni en concepto. Sólo porque el hombre está siempre «en situación» se puede ser humanista.
«El existencialista no tomará jamás al hombre como fin, porque siempre está realizándose». Es por ello que no corresponde a “un” individuo (físico objetual) hacer un juicio sobre “el” hombre (en abstracto)... «Pero hay otro sentido del humanismo que significa en el fondo esto: el hombre está continuamente fuera de sí mismo; es proyectándose y perdiéndose fuera de sí mismo como hace existir al hombre».
Así pues, es posible considerar humanismo al existencialismo porque el hombre es proyecto. «Humanismo porque recordamos al hombre que no hay otro legislador que él mismo, y que es en el desamparo donde decidirá de sí mismo; y porque mostramos que no es volviendo hacia sí mismo, sino siempre buscando fuera de sí un fin que es tal o cual liberación, tal o cual realización particular, como el hombre se realizará precisamente en cuanto a humano».

La moral existencialista como moral concreta

Congruentemente, la moral para Sartre se concibe de la misma forma que la idea de hombre, esto es construyéndose constantemente. Así pues creación e invención son elementos constitutivos para la moral. El hombre elige a cada momento su moral, y al hacer la elección sobre tal o cual camino elegir crea e inventa su propia moral.
Partiendo de la idea del hombre como situación, los conceptos de “responsabilidad” y “compromiso”, cobran sentido para Sastre sólo cuando se habla desde una situación concreta. Pero comprometerse significa además, dejar de vivir la moral erigida en la pura abstracción. Elección implica la imposibilidad de la neutralidad o de la inacción.
Es porque el hombre se encuentra continuamente en situación que su decisión lo llevará a tomar partido y ejercer su voluntad en el momento y lugar concreto que le corresponda.
A pesar de esto, Sartre intenta escapar del peligro de ser profetizante, por un lado como señalaba más arriba con la urgencia de la acción, y por otro haciendo hincapié en que los valores absolutos no existen, ya que se están construyendo constantemente. La paradoja es entonces el quesi los valores y la moral sobre los cuales se ha de actuar carecen de bases sólidas, parece poco congruente actuar de manera tajante con respecto a dichos valores.

Angustia, abandono y desesperación

Si la ética sartriana está basada en el “compromiso”, no se puede hacer a un lado la idea de “desamparo” que implica el primer concepto. Recordemos que uno de los fundamentos del existencialismo ateo es el hecho de que “Dios no existe”, esto conlleva al sentimiento de que nada está garantizado en especial la idea de trascendencia y de eterno, por ejemplo en los valores o en la moral. Así pues, el hombre se encuentra abandonado en el mundo ya que no hay nada a parte de él mismo a lo que pueda aferrarse.
El abandono, es pues la conciencia de asumirse solos en el mundo: «Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre». La libertad toma entonces una doble cara, por un lado se incluye en el concepto de elección y por el otro se entiende también como una condena. Podría decirse entonces que la tragedia existencialista es el darse cuenta de la limitantes de la libertad y por tanto de la elección. En palabras del autor: «El desamparo implica que elijamos nosotros mismos nuestro ser. El desamparo va junto con la angustia. En cuanto a la desesperación, esta expresión tiene un sentido extremadamente simple. Quiere decir que nos limitaremos a contar con lo que depende de nuestra voluntad». No hacer a un lado la responsabilidad sin importar que las cosas no sucedan, es pues la ética sartriana. En síntesis, y enunciado por Sarte: «La única cosa que tiene importancia es saber si la invención que se hace, se hace en nombre de la libertad»



lunes, 15 de octubre de 2007

Arte conceptual: algunas reflexiones en torno al ser humano

Pretendo llevar a cabo una revisión en torno a algunas obras realizadas por artistas conceptuales. Me parece interesante poder pensar en torno al ser humano a partir de un conjunto de reflexiones realizadas por un grupo de personas a finales de los sesenta, que, como resultado de esta inquietud, realizaron diversas obras plásticas. Es decir, poner la mirada sobre el conjunto de cosas que en giran alrededor una obra de arte: desde su proceso de realización hasta su capacidad de difusión de un mensaje, una posición política, social, una ideología, etc.
El término arte Conceptual fue utilizado en los sesentas , sin embargo, se podría argumentar que existe desde principios del siglo XX, cuando se comienzan a cuestionar los típicos “dogmas” de la estética . Hasta entonces, “las personas casi no se preguntaban lo que el arte era en realidad, o como se podía manifestar; simplemente habían asumido que el arte sería una pintura o una escultura” (Godfrey, 1998: 6).
Para este entonces, “en las dos orillas del Atlántico dejó de aceptarse sin críticas la realidad social del capitalismo burgués y se hicieron esfuerzos por ofrecer alternativas o al menos introducir reformas” (Marzona 2005: 13). En Estados Unidos la protesta contra Vietnam eran cada vez más fuertes y en Europa tomaban fuerza los grupos de protesta estudiantiles. En las manifestaciones a favor del orden social socialista comenzaron las represiones con un gran saldo de muertos y heridos. En algunas partes de Latinoamérica se vivía bajo regímenes dictatoriales.
En este contexto, se formaron distintas vertientes en el arte. Entre ellas, algunas caben dentro del arte Conceptual. En esta “corriente” la línea no fue uniforme, sino que existieron distintos modos de realización de obra. En general, las obras pueden clasificarse como: los readymades, término inventado por Duchamp, en el que objetos de uso cotidiano son propuestos como obra de arte -negando la originalidad de una obra de arte y el trabajo “manual” del artista-; las intervenciones, que utilizan imágenes, texto o cosas insertadas en un contexto específico, para señalar dicho contexto; la documentación , donde la obra de arte consiste en el concepto o en la acción , por lo que se presentan como evidencia notas, mapas, diagramas o fotografías; y las palabras, es decir, la obra de arte (el concepto, la proposición o investigación) se presentan utilizando el lenguaje.
Los artistas conceptuales hicieron una revisión crítica respecto a todos los aspectos que engloba el arte (y lo resolvieron de distintos modos). Se preocuparon tanto por la especulación intelectual como por la vida diaria. Buscaron alejarse de un arte hermético y que buscaba ser refinado para propiciar en su lugar un discurso inclusivo de la filosofía, la lingüística, las ciencias sociales y la cultura popular. “Los artistas conceptuales no sólo se cuestionaron acerca del objeto de arte (…) sino que también se preguntaron acerca de la persona que lo ve o que lee acerca de él: ¿Quién eres tú? ¿Qué es lo que tú representas? Encamina a los receptores a poner atención en ellos mismos y hacerlos auto concientes”. (Godfrey, 1998:15).

Índice
1. Introducción.
El arte ¿una reflexión en torno al ser humano?
2. Desarrollo
¿Qué es el arte conceptual?
2.1 Algunas propuestas – modos de aproximación al ser humano- desde el arte conceptual
2.1.1 Documentación: la obra de arte como un proceso de creación
2.1.2 La obra de arte dentro de un contexto: el arte, una herramienta de protesta
2.1.3 Reflexiones en torno al lenguaje: el arte como significación del mundo
3. Conclusiones
4. Bibliografía
Benjamín, Walter, La obra de arte en la era de su reproducibilidad técnica
Godfrey, Tony, Conceptual Art, Singapur, Phaidon, 1998
Marzona, Daniel, Arte Conceptual, Alemania, Taschen, 2005

Algunas Obras

1. Ad Reinhardt, What do you represent?, 1945. Detalle de How to look at a Cubist Painting, P.M., 27 de enero de 1946



2. Soldados con escritos en sus cascos, Vietnam, 1967



3. Art Workers Coalition (Ronald Haeberle and Peter Brandt), Q.And babies? A.And babies, 1970 Litografía a color, 63.5 x 96.5 cm. Museo de Arte Moderno, Nueva York



4. Jan Dibbets y Reiner Ruthenbeck, The energy of a real English Breakfast transformed into a real steel bar by the artists Dibbets and Ruthenbeck, 1969

martes, 9 de octubre de 2007

expresar el acto del ser

La idea de este proyecto parte de la premisa de Eduardo Nicol: Expresar es el acto de ser, que constituye ontológicamente al hombre, es la manifestación del ser del individuo.
El ser humano al no verse como un fenómeno aislado recurre a las relaciones con otros semejantes a él, en esta coparticipación se lleva a cabo, a través del lenguaje, la expresión y trasformación del ser. Dentro del tema debemos definir qué significado tienen para Nicol los términos: expresión, lenguaje y habla; de este modo haremos evidente la paradoja del lenguaje y el silencio como expresión y connotación del acto de ser. En la filosofía del lenguaje se han explorado múltiples dimensiones de éste como el significado, su referencia con la realidad para denotar si es cierto o falso, las convenciones que surgen a partir de las prácticas comunicativas, etc. Sin embargo, poco se ha mencionado sobre la ausencia de la palabra, el silencio. Desde un punto de vista personal el silencio es una dimensión más del lenguaje, también es donde el hombre expresa, pues ha de callar algún significado para mostrar otro.
La idea principal del proyecto gira en torno a que el silencio no elimina el discurso, ni la acción, en cambio permite la existencia de un discurso interior, un dialogo consigo mismo, una autorreflexión y por lo tanto la autoconciencia.
Asimismo, el hombre para guardar dentro de sí contracciones, sus reflexiones íntimas poseen argumentos a favor y en contra, por lo cual se muestra en constante devenir.
En general el proyecto esta encaminado a explorar las diferentes formas de expresión (del silencio a lo corporal) para superar el imperio de la palabra articulada.

Índice:
-Antecedentes: el giro lingüístico
-¿Qué es expresión para Nicol?
* La comunicación humana
* El acto de ser: el hacer y el decir
- Autores que hablan sobre el silencio
*Heidegger
*
- El cine mudo y el lenguaje corporal cotidiano como expresiones del silencio